Casa Nicolas
Nueva

Seguramente la renovación más bonita que he visto en el Valle. Gran parte de las características primigenias aún pueden verse in situ, siendo una casa realmente funcional que ha sido habitada por los dueños actuales durante muchos años, siendo completamente útil.
En un verdadero estilo morisco, desde la calle se ve una fachada blanca exceptuando la puerta original realizada en madera. Pasando a través de ella, accedemos a un pequeño vestíbulo que nos conduce, por medio de unas ventanas francesas, a un pequeño patio abierto interior adoquinado. Desde este patio accedemos a la parte principal de la casa; primero un estudio, después el salón. A la izquierda hay un pequeño pasillo con un cuarto de baño y de frente nos encontramos un comedor y las puertas que nos conducen a una cocina completamente equipada. Subiendo unos escalones, a la derecha, nos encontramos el salón, con suelos de madera y una cocina a leña. Amplias puertas de cristal nos llevan a un jardín con azulejos de terracota, donde hay una piscina en la que sumergirse rodeada por parterres que cuentan con flores mediterráneas y plantas trepadoras. Y un cobertizo para el hombre de la casa. El jardín es completamente privado y de fácil mantenimiento. Cuenta con una puerta en el muro que nos dirige a otra calle.
En la primera planta encontramos tres habitaciones, dos con baños privados, siendo una de ellas la habitación principal, y un cuarto de baño más. La habitación principal tiene vistas al jardín por medio de un pequeño balcón y otra de las habitaciones tiene su propia terraza privada. Hay un pequeño salón en esta planta, donde uno se puede sentar a leer o a pasar un rato a solas.
En la segunda planta está la cuarta habitación y un lavadero junto con un espacio exterior en forma de patio.
Nos encontramos una gran capacidad de almacenamiento en toda la casa, una rareza en las casas de pueblo.
Es una de las pocas casas a las que yo me mudaría si buscara una casa familiar con encanto y funcionalidad o una casa con privacidad, pero con espacio suficiente para invitar a familia o amigos.
Melegís es un pueblo donde, durante el pasado, la nobleza de Granada solía venir a escaparse del calor de la ciudad en agosto y disfrutar de la brisa alegre que corre por el valle en verano, cortesía de las colinas y montañas circundantes. Hay muchas casas antiguas que quedan de este periodo histórico. El pueblo tiene calles más amplias que en los pueblos de los alrededores, una pequeña tienda para las necesidades diarias, dos panaderías, un banco y el restaurante más popular en el valle con una encantadora terraza con vistas al lago. Desde la casa puedes estar en el campo y desconectar en un par de minutos.

https://youtu.be/4eiVawVfqQM Casa Nicolas walk-through

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